El inicio de la música electrónica

Escrito por tumusicaelectronica 08-11-2006 en General. Comentarios (20)

EL INICIO DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA

 

Año 1.863 el físico y matemático alemán Hermann Helmholtz construye el primer instrumento musical controlado electrónicamente, al cual se le llamó el Resonador Helmholtz. A este extraño aparato le siguieron muchos más, tales como el piano electromecánico de un fabricante de telégrafos suizo llamado Hipps, el piano electro harmónico, la famosísima pianola que se tocaba sola, y finalmente en 1.877, apareció ese Dios de los inventores, Edison, con su ultima creación: El fonógrafo. Glorioso instrumento de grabación y reproducción de música, sonidos, o cualquier ruido que a uno se le ocurriera. Por primera vez en la historia se pudo oír música sin necesidad de tener a los músicos enfrente, en vivo y en directo.


El arcaisismo musical reinaba en medio de las masas de este Nuevo Mundo recién salido de aquello que antes llamaban colonialismo y hoy en día ni sé. Acá, en las Américas y su Caribe se oían las marimbas, las congas, las maracas y las guitarras; más al norte se escuchaban los vientos, los pianos y los banjos. La producción en masa demandó que hubiera música y ésta, que salía desangrada del alma de los hijos de los esclavos, los Americanos nativos y los olvidados, brotó como un grito de libertad. Se reprodujo la música masivamente, se transmitió por las ondas radiales y entró así en boga el exotismo, o el placer y deleite por lo tropical entre las élites europeas y americanas, las cuales después de atacar a todo lo que oliera a indio o a negro, no pudieron resistirse más y fueron obligados a mover sus tiesos culitos al ritmo de los miles de géneros que brotaban a diario de los barrios bajos, los burdeles y los miserables arrabales de las ciudades Americanas.

 

MÚSICA PARA LAS MAQUINAS


Transcurrieron el siglo y sus guerras, las depresiones, el prohibicionismo y el auge y despliegue del imperialismo en todas sus formas. En Europa la música electrónica seguía confinada a los laboratorios y al estudio, se analizaba pero no se gozaba. Los grandes movimientos artísticos también se inclinaron por expresar sus ideas vanguardistas a través del pentagrama. El futurista italiano Luigi Russolo diseñó varias máquinas musicales como el "entonador de sonido" que representaba los sonidos de la naturaleza en varias frecuencias y el cual fue utilizado por Stravinski entre otros. Los anarquistas Hugo Balle, Tristan Tzara, Marcel Janco & Richard Hue-Isenbeck fundaron el movimiento Dadaísta que postulaba la transmisión de ideas a través del sonido, un medio de expresión considerado más libre y sincero que las mismas palabras. La rebelión cultural de los Dadaístas creaba música basada en los sonidos industriales y dio comienzo a la música abstracta como una nueva forma artística.

En 1.920 Leg Sergeivitch Termen inventa el Theremin, aparato predecesor del Mini-Moog y único ya que es el primer instrumento que suena sin ser tocado físicamente. Algunos años después George Antheil escribe “El Ballet Mecánico”, una monumental obra músico-teatral que incorporaba 16 pianolas, una sirena y hasta turbinas de avión. Por la misma época (1.925) son inventados los micrófonos y en 1.931 Alan Dower Blumfield inventa el sonido estereofónico para grabación, catapultando así a la industria discográfica hasta niveles antes insospechados.

 

Otro factor que se convirtió en base fundamental para el desarrollo de la música electrónica fue la mezcla entre misticismo y ciencia que le imprimió un tal John Cage al inyectar su teoría del azar en la composición de una gran variedad de piezas. Las notas, las duraciones de las mismas o de los compases, los cambios de tempos, ritmos y la cantidad y tipo de instrumentos podrían ser todos escogidos mediante un par de dados o con un juego de cartas. Con esta teoría él estaba reaccionando a las ideas de compositores tales como Stockhausen y Pierre Boulanger, quienes pensaban que debían controlar hasta el más mínimo detalle de la composición y ejecución de su música. Cage iba en contra de esto y el resultado era en ocasiones una música llena de espiritualidad en donde los rigurosos métodos de composición eran guiados por el misticismo zen que practicaba el compositor. Cabe también mencionar que “Paisaje Imaginario # 1” de Cage, fue la primera pieza que usó una reproducción electrónica.

 

LA NUEVA FORMA DE PINCHAR

 

Al desatarse la Segunda Guerra Mundial emergieron los primeros pinchadiscos o disc-jockeys, quienes entretenían a las tropas norteamericanas estacionadas en remotos y distantes lugares del mundo. Ya pasados estos tiempos tan desastrosos para la humanidad las notas volvieron a levantar cabeza con el inicio de la rebelión rockanrolera y las teorías sobre la música electrónica de personajes como Karlheinz Stockhaussen, un avanzado académico, y otros como Schaeffer y Henry quienes inventan la Música Concreta. Este género o método musical ha sido muy importante y ha tenido una influencia increíble sobre la música electrónica en sus facetas populares y científicas. La Música Concreta se logra recopilando o grabando sonidos del entorno, la calle, el viento etcétera, que son distorsionados y moldeados de diversas maneras a través de una compleja manipulación de las cintas magnéticas con las cuales se producían extraños y diversos efectos.

 

El sintetizador analógico Moog, creado por Robert Moog, es lanzado comercialmente con un éxito rotundo en 1960 y varios nuevos sonidos y conceptos son incorporados a la música, tales como las composiciones matemáticas de Árnold Schonberg y Eric Satie, así como las obras creadas a “máquina” del anteriormente mencionado Luigi Russolo. Otro compositor que producía trabajos vanguardistas y experimentales para la época era Iannis Xenakis, francés de origen griego, quien creó obras de una enorme influencia posterior al encontrar medios y métodos matemáticos procesados a través de computadoras para controlar un gran número de eventos en la ejecución de las mismas. Para él la música era casi una rama de la arquitectura.

 

 

 

LAS GUERRAS MUSICALES

 

Los últimos años de la década de los 60 se caracterizan por un cambio de filosofía entre las masas intelectuales y juveniles de Occidente. A la vez marca el inicio de cierta experimentación electrónica entre los rockeros de la época como Pink Floyd, Tangerine Dream y otros, pero en donde realmente se estaban rompiendo las barreras del conocimiento y expandiendo los límites del concepto musical era en el tercer mundo, particularmente en los ghettos de Kingston, Jamaica. Allí, en medio de la pobreza y la violencia callejera y política y empujados por el poder y visión del Rastafarismo se crea el “Dub” que puede ser considerado una rama del Reggae de naturaleza electrónica y de bajo ‘tempo’. El magistral King Tubby inicia esta nueva revolución sónica y es el inventor del remix, o la remezcla de algo previamente grabado. Pupilos y contrincantes suyos como Lee “Scratch” Perry y Edward “Bunny” Lee le siguen, creando increíbles producciones en maltrechos y pequeñísimos estudios multipistas donde el combustible era la sagrada ganjah combinada con la infinita creatividad de sus dueños y los artistas a quienes grababan.

 

UN SOLO GÉNERO

 

A partir de este momento en muchos lugares donde había jóvenes segregados o que no pertenecían a la corriente principal de la sociedad, empezaron a brotar corrientes musicales y sonidos que jamás se habían escuchado. Nació así el House, que aparece cuando el disco ya iba en declive, en el Warehouse de Chicago, una discoteca gay y negra donde Frankie Knuckles comandaba los tornamesas. Algún tiempo después surge el Techno en Detroit, un género producido por jóvenes negros y blancos que no se sentían representados por ninguno de los géneros musicales que impulsaba la industria del entretenimiento por esa época. Estos estaban claramente influenciados por grupos electrónicos como Kraftwerk de Alemania, quienes se habían propuesto crear el primer grupo de pop electrónico y que hoy son considerados como pioneros en el género.


Estos movimientos iniciales tuvieron su momento cúspide cuando a finales de los 80 en las fiestas de lo que se llamó Acid-House, que en realidad fueron eventos donde se combinaba diversos géneros electrónicos con extasy, ácido y otras drogas alucinógenas, creando a su vez un resurgimiento de los temas planteados por hippies, revolucionarios e intelectuales dos décadas atrás. Con la llegada de los 90 y a través de ellos, la música electrónica se fue consolidando como un género más comercial y menos ligado a sus raíces “underground” o clandestinas. Esto produjo que los diferentes subgéneros se fortalecieran y tomarán caminos relativamente separados. Hoy por hoy la cantidad de tipos de música electrónica es innumerable y cada día nacen más. El Drum and Bass (Tambores y Bajo) o Jungle, el Ambient y el Trance son nombres comunes entre los melómanos y rumberos de comienzos del siglo XXI y todo esto se ha dado porque han sido las masas y las subculturas o grupos quienes se han apropiado de las máquinas y de las teorías de quienes vinieron antes para inventar formas de expresión mediante la música, sea ésta electrónica o no.


Las máquinas y los caminos de la ciencia continúan amenazando con sustituir al hombre. Como al inicio de la música electrónica, el futuro permanece incierto. ¿Será que ya somos esclavos de la tecnología y alguna parte de nuestro ser ha perdido su humanidad o por el contrario, todo no ha sido más que un engaño en el que el alma humana se ha servido de su entorno para satisfacerse a sí misma? Sólo sabemos que en las pistas de baile los pitos, los gritos y las arremetidas de los tambores digitales dan vida a eso que llamamos rumba, haciéndonos entender que la música es una sola e infinita y, como la matemática, no se puede crear, sólo descubrir